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Octavio Islas es Director de la revista web Razón y Palabra; catedrático en el Doctorado en Estudios Humanísticos del Tecnológico de Monterrey;  Doctor en Ciencias Sociales, director de Proyecto Internet-Cátedra de Comunicación Digital Estratégica del Tecnológico de Monterrey campus Estado de México. 

 


 

 

Pepe Valle: El hacedor de milagros

El cineasta José Luis Valle ha participado en numerosos festivales de cine con su documental El milagro del Papa, tanto en secciones de exhibición como de competencia. Algunos de los eventos a los que ha asistido son: Festival de Málaga 2010, 5° Festival de Cine de Monterrey 2010, 62° edición del Festival Internacional de Locarno (Suiza), DocsDF, 33° Mostra Internacional de Cinema de São Paulo y DocBoat de Polonia. Pepe Valle platica con ICEMETRÍAS sobre el cine y los temas de sus próximos trabajos…

Icemetrías: El milagro del Papa se exhibe y compite en 2009 y lo que va de 2010 en varios festivales en todo el mundo… ¿Cuáles son tus impresiones sobre el recibimiento de la película?  
José Luis Valle: En general ha habido buena respuesta de los públicos. Digo públicos, y no público, porque ha sido exhibida ante gente de lugares muy disímiles. 

En su estreno internacional, en la Semana de la Crítica en Locarno, yo temía que su humor no fuera entendido, pero funcionó muy bien, y así en todos lados. Por cierto, la curia suiza publicó una nota en su periódico, donde en términos muy educados decía que la película era “fango” y “no ayudaba a la canonización de Juan Pablo II”. 

Desde la más perfecta corrección política criticaban la incorrección de mi fangosa película. Me encantó, la enmarqué y la tengo en casa. Mucha gente del extranjero me dice que luego de ver el documental “le gustaría conocer Río Grande”, y una pareja de alemanes ya de plano me dijo que habían comprado boletos e iban a ir de vacaciones. Es el más grande halago que pudiera imaginar en la experiencia de haber hecho esta película.

 

I: Mencionas en diversas entrevistas que la idea de El milagro del Papa surgió de una nota que leíste en el periódico… ¿Qué te llevó desde esa nota hasta la búsqueda de la historia y sus  protagonistas reales?

 JLV: Nunca he sabido explicarlo muy bien. Así como a un buen lector un día se le antoja escribir, pasar de estar cautivado por esa historia a querer estructurarla y levantar todo el tinglado para que el documental fuera posible fue muy natural. Sólo quería ir y averiguar las cosas, pero si podía compartirlo con otras personas, mejor.

 I:
Como propuesta documental y estética, tu película hace una aproximación a un personaje, a un hombre muy pequeño frente a su mito… ¿Cuál fue el propósito inicial del documental?

JLV: Contar la vida cotidiana de un hombre que defraudó al destino. Su vida actual, no el presunto milagro. Nunca hubo un afán de denuncia o desmitificación. Si en el resultado final lo hay, surgió en el camino.

I:
¿Cómo trabajas en un proyecto? Cuéntanos un poco de tu proceso creativo…

JL
V: Tanto en ficción como en documental, para mí al inicio la premisa de trabajo es la misma: el asombro como detonante. Veo o escucho algo que me cautiva y luego lo reflexiono largamente, lo sopeso: qué me significa en términos emocionales e intelectuales… Y así, hasta “agotarlo” y decidir si lo voy a abordar, y cómo lo voy a abordar.

I:
Desde la planeación hasta la edición… ¿Qué cambios te permites hacer? ¿Qué cambios no tienes previstos?

JLV: Primero que nada escribo guiones, creo mucho en el guión de documental. Pero como el material es la vida misma, se impone la escritura de rodaje. Evalúo mucho los materiales grabados día con día y replanteamos las cosas sobre la marcha. Es un proceso muy vivo, muy estimulante. En el documental debes estar dispuesto a “permitirte” todos los cambios, incluso cambiar de película, que en el camino surja otra. En materia de documental, irte por otro camino que no era el esperado no significa necesariamente un fracaso. Al contrario. 

I:
¿Cuál ha sido tu experiencia en el cine documental? ¿Cómo te acercas a las historias y sus personajes?

 

JLV: Trabajo mucho sin cámara, conociendo los lugares y la gente, y filtrando luego todo a través de mi subjetividad. Me importa lo que las cosas son, pero también cómo las veo yo. Luego, ya en rodaje, grabo muchas cosas que sé que no me servirán, pero que simplemente me gustan y me gustaría guardar, cosas que aumentan mi curiosidad por el mundo. Por ejemplo, en las entrevistas siempre pregunto a la más diversa gente: “¿Qué quería ser de niño?”. Se qué jamás usaré ese material, pero en verdad deseo saber qué quería ser esa persona cuando era niño. Cualquier persona, todo mundo, y cómo la vida lo llevó por ese o, más seguramente, por otros caminos.

I: ¿Qué representan los premios obtenidos en Suiza, Monterrey y otras partes del mundo?

JLV: En términos reales, no mucho. No hacen más fácil el camino. La novia te deja igualmente, para tus padres eres el mismo enclenque que sangraba de la nariz… 

I:
¿Cuál  fue la experiencia que tuviste en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC-UNAM)?

JLV:
Ahí obtuve una formación artística bastante completa, en términos de conceptualización del cine.

I:
¿Es posible dedicarse sólo a hacer cine? ¿Cuáles son las dificultades?

JLV:
Es posible. Es un ejercicio tremendo de terquedad. Las dificultades son muchas, demasiadas para enumerarlas, pero es el camino que uno eligió. Y las satisfacciones son grandes. Por ahí andan cientos, miles de proyectos, malos y buenos, que nunca verán la luz, y llega uno de cada cien, pero it’s all in the game. Leí una entrevista a un astronauta europeo. Contaba que se preparan durante décadas al más alto nivel de exigencia física y mental, y muy seguramente nunca irán al espacio, como es el sueño de todos. Así que tampoco es el fin del mundo. Es duro en el cine, es duro para los cosmonautas. La vida es dura.

I: Sabemos que desempeñarse como cineasta es una carrera muy complicada… ¿Por qué estudiaste cine? ¿Qué te gusta de él?

 

JLV: Estudié cine porque me apasionaba, porque me hacía feliz. Por irresponsable también, en vez de ser científico o inventor de algo productivo para la humanidad. Ya no se qué me gusta del cine. Todo, que no es decir casi nada. No sé hacer otra cosa.

I: En tu quehacer como guionista y director… ¿Seguirás trabajando en filmes documentales, o hay algún proyecto de cine de ficción u otro género?

JLV:
Según yo tenía muy claro que lo mío era la ficción. Nunca creí que fuera a hacer un documental, menos como primera película. Actualmente tengo en desarrollo un par de proyectos de ficción, pero me gusta cada vez más el documental, y se adapta mejor a mi capacidad de producción, básicamente por sus costos.

I: Desde que egresaste del CUEC, en el 2005, hasta la fecha… ¿Has trabajado en áreas que no tengan que ver con el cine?

JLV:
No. He dado clases de cine, he escrito guiones, asesoro proyectos… También escribí un libro con especial énfasis en los niños ciegos, con braille y texturas, que se publicará próximamente.

I:
¿Cuáles son tus próximos proyectos?

JLV:
Un largometraje de ficción, Workers,  y un documental que quiero hacer en El Salvador.

I:
¿Qué historias te gusta trabajar?

JLV:
Me gustan las historias rutinarias y a la vez insólitas, que justo por eso llevan al acto natural de compartirlas.

I:
¿Qué haces en Madrid en este momento?

JLV
:Estoy unos meses en el desarrollo de un proyecto de ficción llamado Workers, becado por la Fundación Carolina.

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